sábado, 4 de julio de 2015

Adios Jacobito

*ADVERTENCIA: El siguiente artículo contiene lenguaje altisonante y opiniones meramente personales. Recomiendo discreción.

Piensa en tu maestro favorito, ya sea de primaria o de la carrera; concéntrate en ése pedagogo que formó parte de lo que eres ahora. El que te guió y enseñó todo lo que sabes, hasta los pequeños trucos sucios para sobrevivir en este mundo descorazonado y poder triunfar en eso que tanto te apasiona. Ahora imagina que te dan la noticia de su muerte. 

Y ahora imagina que todo el mundo escupe sobre su tumba y hace mofa de su memoria.

Esta mañana, antes de partir a un empleo que no pega ni con quien soy ni con lo que quiero -y por el cual no he podido escribir-, vi un video de una reconocida periodista llorando la muerte de su mentor: Lolita Ayala despidiendo a Jacobo Zabludovsky, durante la transmisión del 2 de julio. 

Literalmente, una Era terminó hace sólo dos días.

Nada más bajar a los comentarios era un pandemoniummiles y miles y miles de comentarios desde lo desgraciado hasta lo ojete, de gente que de haber estado reunida en físico se habrían ido a bailar sobre la tumba del periodista. Montones y montones de chairos hipócritas hijos de la chingada que solo atinaron a decir: "UNA RATA MENOS". 

No estoy contra la opinión pública. Pero menos aún la comparto. De hecho, y en este caso particular, me parece aborrecible, sobretodo porque antes que él partieron Julio Scherer y Vicente Leñero -que cabe señalar, fueron los primeros periodistas liberales MUCHO ANTES de la apoteósicamente sobrevalorada Aristégui- y a ellos, ni para echarles un pinche pedo. 

A mí me consta de primera mano las muchas ataduras de la verdadera "libertad de expresión": tener que dar la nota como te ordenan, suprimir cosas y contar sólo un ángulo, a riesgo siempre de ser despedido, y en casos extremos, asesinado. No aplaudo tampoco a Zabludovsky por su silencio en temas tan polémicos como el Rojo Amanecer, pero libremente expreso que en un país como el nuestro no se puede hacer periodismo honorable, simplemente porque no se puede. 

No intento hacer de esto un artículo de polémica, ya estoy hasta la madre de ello. Pero sí intento hacer reflexionar. En 70 años, generaciones enteras crecimos viéndolo en la pantalla, escuchando su voz tranquila en la transmisión radial de la tarde, de 1 a 3. Fue el único en lograr entrevistar a Dalí. Enseñó a generaciones de periodistas actuales y se ganó el respeto hasta de sus competidores más férreos por su trabajo, por sus códigos, por su experiencia.

Hasta actor de doblaje resultó en sus últimos años. Y todo el mundo -literalmente TODO EL MUNDO- conoce o recuerda su crónica del Terremoto más terrorífico de la historia nacional, en el cual vio morir a centenares de compañeros y amigos como muchas otras personas. Humano al fin y al cabo. 

Y sin embargo, y sin haber cometido mayor crimen que la omisión ordenada por el partido en turno, en solo dos días su memoria ha sido mucho más insultada que la de cualquier asesino.

Un hombre ha muerto. Un periodista ha apagado el micrófono. Un maestro se ha ido. Y eso es lo único que al final debería importar. 


Adiós, señor Jacobo. Adiós, maestro.


domingo, 21 de junio de 2015

Big Daddy

Un padre es la figura que definirá el 50% de lo que es una persona, aún con su ausencia. En la Naturaleza, el padre puede ser el más fiero protector de la manada, incluso en algunas especies es el primer ser que verán las crías (como ejemplo los pingüinos, los peces beta y los hipocampos). A veces, es la única persona con la que uno puede contar. Y a veces un padre como tal ni siquiera viene de sangre.



Como el mes pasado, presento hoy un compilado de mis "papás" favoritos, tanto consanguíneos como honorarios. Visiblemente es más corto, se excluyeron a los "padres mitológicos" y fue difícil hallar papás literarios que no tuvieran -o fueran- un problema con sus hijos.

  • Felipe Remy (El papá de Simón, Guy de Maupassant)
Empezamos este post con un padre literario. En el cuento El papá de Simón Guy de Maupassant nos cuenta una historia de un niño solitario y un herrero gentil. 

No puedo decir más (es ridículamente fácil spoilear un cuento ¬¬) así que dejo el enlace para que puedas leer este tierno relato. Si lo quieres leer en físico, lo encontrarás fácilmente en la antología Bola de Sebo y otros cuentos.

  • Rubeus Hagrid (Harry Potter, JKR)
Además de Harry (y tal vez incluso por encima de él) el guardabosques de Hogwarts es mi personaje favorito de la saga del Niño que Vivió. 

Hagrid, a pesar de ser mitad gigante, es el personaje más humano de la heptalogía: ha sufrido el abandono de su madre, la muerte de su padre, el rechazo de la sociedad tanto mágica como muggle (cada que se les pega la gana lo agarran de presunto culpable y su naturaleza impide su inclusión/escape al mundo no mágico) y una tendencia al alcoholismo que al parecer escandalizó a los guionistas de la saga fílmica. Sin embargo, de todos los personajes masculinos es el más paternal (fans de Sirius, por favor no me maten) y he aquí los porqués: 

Hagrid sufre mucho al entregar a Harry con sus tíos, pues instintivamente sabe el destino que le espera. Es el primero en saltar en su defensa cada que se le acusa de algo, aunque también es el primero en regañarlo (sólo superado por la mamá de Ron) se preocupa por él como cualquier papá, le horneó un pastel por su cumpleaños 11 -a sabiendas de que no sabía cocinar- y ¿a quién no se le partió el corazón cuando este gigante bonachón entró a las ruinas de Hogwarts con Harry en brazos en Las Reliquias de la Muerte 2? gracias al brillante Robie Coltrane, esta simple -o no tan simple-escena fue una de las más atrozmente dolorosas. 

Por ello -y por la teoría de que Harry lo nombró abuelo honorario de sus hijos- Hagrid ocupa un lugar en este listado de super papás.

  • Alfred Thaddeus Crane Pennyworth (Batman, DC Comics)
Otro papá honorario es el mayordomo favorito de los cómics. Tras el asesinato de los Wayne, Alfred se convierte en la guía y tutor de un Bruce Wayne joven, confundido y lleno de ira. 

No es cualquier cosa criar solo a un señorito consentido, pero es gracias al consejo y apoyo de este caballero y ex-espía del Servicio Secreto -ayudado a su vez por la Dra. Leslie Tompkins, a quien criminalmente olvidé en el post materno- que Bruce Wayne decide seguir el camino de los justos. 

De las versiones actuadas de Alfred -y tal vez esto no agrade a muchos- una de mis favoritas es la de la serie Gotham, puesto que ilustra más claramente el golpe de convertirse, de la noche a la mañana, en la única familia de Bruce.

Los que somos fans, sabemos que Mr. Pennyworth no las ha tenido fáciles para cuidar de su pupilo. En las distintas cronologías de DC (las Crisis, Injustice, etc.) Alfred ha soportado situaciones que han llevado su paciencia y lealtad al límite, situaciones a las que -como siempre- las versiones fílmicas no les hacen ni poquito de justicia. No obstante, aquí le otorgamos el debido reconocimiento. ¡Gracias Alfred!


  • Ryoji Fujioka / "Ranka" (Ouran High School Host Club, Bisuko Hatori)

Un papá menos conocido -pero que a mí me parece genial- es este sujeto. Ryoji es el padre de la protagonista del manga Ouran, la independiente Haruhi. 
Tras la muerte de su esposa, Ryoji se ve en la necesidad de criar solo a su hija de entonces 8 años, de modo que literalmente se convierte en padre y madre. Convencido de que no amará a nadie como amó a su mujer, Ryoji se vuelve travesti y se hace llamar "Ranka", y entra a trabajar en un Okama Bar (un bar drag) para mantener a su familia, trabajo que lo tiene más que agotado. 
Su hija lo adora, y desde muy pequeña aprende a cuidarse sola y hasta cuidar de "Ranka" cuando ya no da más.  Si bien él no es un hombre de muchas luces, su cariño y esfuerzo bien merecen un lugar en la lista.
  • Sam Dawson (Yo soy Sam, 2001)
La mejor manera de acabar este post es con el papá cinematográfico por antonomasia (lo siento pero aún no supero la partida de Robin Williams, ese será para el próximo año). 

Musicalizada con covers de The Beatles -y repleta de referencias al Cuarteto de Liverpool- Yo soy Sam narra la historia de un hombre con deficiencias mentales (interpretado por Sean Penn) que un día se ve convertido en padre de una bebé a la que llama Lucy. 

A pesar de las dificultades que se presentan -las cuales de verdad rebasan la comprensión humana, y entre las cuales está la discapacidad del propio Sam- éste lucha para sacar adelante a Lucy, y sobretodo, mantenerla a su lado y demostrarle que todo lo que necesitas es amor

domingo, 14 de junio de 2015

10 mitos -muy estúpidos- sobre la gente introvertida


Hace poco encontré esto en una red social, y está tan lleno de razón y tanta gente debería leerlo, que decidí resubir la foto y traducirla al español -con un poco de mi estilo. De verdad espero que a muchos les sirva para comprender a las personas tranquilas, y dejarlas TRANQUILAS. O bien, saber como llegarles y evitar que se sientan como aliens en las reuniones. Si hubiera encontrado esto antes, me habría ahorrado muchos problemas con mi familia.
  • A las personas introvertidas no les gusta hablar. No es verdad. No hablamos a menos que tengamos algo que decir. Lo que no nos gusta es hablar poco. Dale a un introvertido un tema que sí sea de su interés, y no se va a callar en días.

  • Son tímidos. La timidez no tiene nada que ver con la introversión. No necesariamente le tenemos miedo a la gente.Lo que necesitamos es una razón para interactuar. Si le quieres hablar a un introvertido, sólo háblale.

  • Son maleducados. En realidad no vemos ninguna razón para andarnos por las ramas solo por quedar bien. Queremos ser reales y honestos, pero desafortunadamente eso no es aceptable en la mayoría de las ocasiones, de modo que "quedar bien" resulta exhaustivo y estresante.

  • No les gusta la gente. Al menos no cualquier gente. Los introvertidos valora de verdad a sus amistades (como para contarlas con los dedos de una mano). Si tienes la suerte de que un introvertido te considere su amig@, has ganado un aliado de por vida. Una vez que te has ganado su respeto, estás dentro.

  • Huyen de las multitudes. Solo no nos gustan por demasiado tiempo. Preferimos evadir las complicaciones de las actividades públicas -fiestas, antros, lugares ruidosos... Aprendemos rápido, y como resultado, no necesitamos estar en un lugar "hasta que el cuerpo aguante". De modo que en cierto punto estamos list@s para volver a casa -o al menos apartarnos un poco- recargar y procesar todo lo que vimos y aprendimos. De hecho, "recargar" es CRUCIAL para nosotros.

  • Siempre quieren estar solos. No es del todo falso, podemos estar muy bien nosotros y nuestros pensamientos. De hecho pensamos demasiado; soñamos despiertos, y algunos gustan de juegos de ingenio. Pero sin excepción, tod@s nos sentimos sol@s si no tenemos a nadie con quien compartir nuestros descubrimientos. Podemos tener una gran conexión, siempre UNA PERSONA A LA VEZ -así que discursos a muchos, no. Nunca. JAMÁS.

  • Son un@s rar@s. Además de que esto es MUY ofensivo, somos individualistas, no rar@s. No seguimos multitudes, y preferimos ser valorados por nuestros estilos. Desafiamos la norma (Eat it, Big Brother!) y no tomamos decisiones en base a "modas". 

  • Son un@s huraños. No es por ser mamilas, y no es que seamos incapaces de prestar atención al resto del mundo... es que muchas veces nuestro mundo interno es mejor -o al menos más tranquilo.

  • No se saben relajar/son un@s aburrid@s. Por lo regular preferimos lo casero o espacios naturales, nunca lugares con multitudes. No somos cazadores de emociones ni adictos a la adrenalina. Si hay demasiado ruido y gritos, literalmente colapsamos (punto 5) ya que nuestro cerebro es muy sensible a la dopamina, a diferencia de un extrovertido. Lo cual nos lleva al mito más ofensivo, y por ende, falso:

  • Se pueden "arreglar" y volverse extrovertid@s. EEEEEEeeeeh, nop.Nop,nop... nop. Un introvertido no puede "arreglarse". No somos máquinas. Y merecemos respeto por nuestro temperamento natural.


lunes, 8 de junio de 2015

El sonido de los vidrios rotos

Encuentro particularmente catártico el sonido del cristal al estrellarse. Suena muy extraño, pero es el grito que deseo que se escuche cuando yo no puedo gritar.

Soy de las que cocinan su ira a fuego lento. Me enseñaron, pese al liberalismo de mis padres, que "una señorita no hace desplantes ni pataletas". Me dijeron siempre que es mejor dejar pasar ciertas cosas. Claro que tuve que aprender yo sola y por las malas a qué ciertas cosas se referían.

De modo que por lo regular no me quejo de nada, por más que arda en rabia. En Facebook, me quejo en finlandés. Hago uno o dos comentarios y me voy guardando todo, de a poco, hasta que en el peor momento estallo en gritos.

Pero mientras tanto, por cada uno de esos momentos, un cristal se quiebra en mi imaginario.

El sonido que produce el vidrio al hacerse pedazos me resulta muy similar al grito humano. Nítido, motivo de alarma. Puedes reconocerlo mucho más rápido que cualquier otro estallido, incluso un disparo. Sabes que es motivo de preocupación, significa que alguien salió herido o que alguien va a recibir un castigo inevitable.

Para mí, es la única manera en que podría expresar todo sin herir sensibilidades. Arrojar una botella vacía y escuchar en el eco del patio como se destruye, y luego pisotear hasta el polvo los pedazos más grandes, para que los gritos sigan y sigan hasta que ya no haya nada que decir. Recogerlo todo y aquí nada pasó.

Es casi un crimen perfecto. Destruir sin herir, sin dañar nada valioso. Por desgracia, casi nunca tengo la oportunidad de perpetrarlo, de modo que me conformo con imaginar que puedo dar un grito tan fuerte y tan agudo que todas las ventanas revientan en pedazos, acallando al enemigo.

Cuando al fin logro dar el grito, no solo no es al enemigo sino que ni siquiera me resulta en un consuelo, y acabo sintiéndome peor que antes. Y no, mi voz no da para tanto.

En otras fantasías, desato mis instintos contra los vidrios a la manera clásica -a batazos. Hasta que no queda nada. Y tengo sueños donde no necesito romper nada: mi cuerpo puede atravesar el cristal sin hacerle nada, en silencio, permitiéndome escapar de cualquier peligro, pelea o situación desagradable, incluso antes de que comience -a veces es más útil ser Damisela que Soldado.

Pero el mundo no es una fantasía, así que hasta que no aprenda a ser realmente valiente, o cínica, o como le llamen ahora, solo me queda el sonido de los vidrios rotos.

jueves, 28 de mayo de 2015

Epístola

Si decides amarme,
ten presente que yo no soy nada parecido
a cuanto hayas conocido
a cuantas hayas conocido.

Vivo por y para el amor,
es mi ciencia y mi estudio,
mi mayor anhelo
y el mayor de mis temores.

Soy amante, soy amiga,
soy compañera de batalla.
Soy lo que desees,
pero puedo ser también lo que provoques.

Si decides amarme,
te advierto que amo con furia,
que odio con pasión,
que perdono muy poco y recuerdo demasiado.

Puedo pelear contra el infierno entero
solo por tu felicidad;
puedo retar a las fuerzas de la naturaleza;
soñar tus pesadillas para que duermas tranquilo.

Me puedo volver el ángel que te protege,
cubrirte con mis maltrechas alas;
me puedo volver el demonio que ruge,
clavar en tus enemigos mis garras.

Si decides amarme,
ten presente que yo he decidido
que de entre todos los seres
eres mi único igual.

Que yo no muevo las estrellas
por nadie que no valga la pena;
y que si tu lo vales estaré contigo
aunque el mundo se derrumbe.

Serás mi amado, serás mi amigo
mi motivo para luchar.
Serás la inspiración de mi alma,
y a veces la única opinión válida.

Pero si decides amarme,
sólo te pido algo a cambio.
Si decides amarme,

ámame como te amo yo.



Ilustración: Chiara Bautista

martes, 26 de mayo de 2015

Cruzada

Skjaldmö, Ana Varela
Por lo general no me rindo tan fácil, pero a veces llego a un punto en mi cruzada donde entierro la espada en la tierra y me detengo a re-evaluar mi situación. 

Ya no debería darme ese lujo estando a mitad de los 20, pero de todos modos lo hago. Y es entonces cuando me doy cuenta que algo está saliendo muy mal, no en mi entorno sino conmigo. Cuando me detengo en el viaje significa que tomé la dirección equivocada y que no hay vuelta atrás. De nuevo.

No es la primera vez que me ocurre, y sé que no será la última. Dicen que siempre hay una razón para que las cosas sucedan; y en este caso la única razón es que soy idiota. De alguna manera llego a tomar decisiones que a la larga lo arruinan todo, y aunque sé que no soy la única persona que lo hace, tampoco creo que haya muchas personas que repitan el mismo patrón una y otra vez. 

El punto es que se convierte en una costumbre muy molesta y hasta inconsciente, hasta el punto en que nadie te cree que es una conducta inconsciente. Una vez que el daño llega a su punto álgido, lo único que logras hacer es recapitular y recapitular y recapitular hasta que te acuerdas de eso que decidiste en un impulso de idiotez. 

Y entonces te das de topes violentamente contra la pared porque en serio te odias tanto que te quieres hacer daño para que nadie más lo haga por tí. O para no desquitarte con nadie porque sabes que lo vas a lamentar y vas a lastimar mucho a esa persona. A menos que la odies y/o tenga parte de la culpa, aunque de todos modos sientas la amenaza del karma pendiendo sobre tu cabeza cual espada de Damocles.

¿Regresar? Imposible. ¿Pedir disculpas? Espero que sea una broma. ¿Pedir ayuda? Tal vez... si el ego y el orgullo lo permiten... y no te llevaste a nadie entre las patas... 

Claro que no todo es causa perdida. Las amistades que consigues, las cosas que aprendes, los madrazos que te das en el camino... hasta los enemigos son información valiosa.

Sin embargo, de verdad desearía dejar de detenerme si no es en mi destino. Y en el destino al que deseo llegar, no al Castillo Oscuro donde me llevaron mis malas elecciones y donde inevitablemente me enfrentaré cara a cara con la Bestia en la que se conjuntaron y convirtieron todos mis errores. 

Es cierto que tengo mi espada, forjada en el aprendizaje que he tenido. Y también tengo aliados que me ayuden, amigos que he hecho y familia que aún no me ha decepcionado ni pasado a mejor vida. Pero he visto las huellas del monstruo en el camino de mi vida, y tengo razones para temer que en la batalla habrá bajas que voy a lamentar.

jueves, 7 de mayo de 2015

Madres con madre

Luego de una poco notada ausencia me he decidido por un tema para publicar, aprovechando la fecha y algunas de mis aficiones. 

El Día de las Madres se acerca peligrosamente -y con él, las quinientas y pico serenatas con mariachis para compensar los otros 364 días de pelear con ellas. Sin embargo me pareció un buen tema, para entrar en la fecha, hablar sobre algunas de mis "madres" favoritas.

Todas son ficticias, sí. Esto es un Top Ten, no. Se trata de un texto sobre mamás del cine y la literatura (algunas ultra famosas, otras tal vez no) que quiero compartir hoy contigo que lees esto. Todas son admirables y creo que fácilmente encontrarás similitudes con la persona que te trajo al mundo. 





  • Démeter/Ceres

  • Una de las más famosas leyendas de la mitología griega es la del rapto de Perséfone, la hija de la diosa Démeter. La joven literalmente es robada de un campo de flores por el dios de la muerte, Hades; a partir de entonces su madre se adentra en una búsqueda sin descanso para encontrar a su única hija, búsqueda en la cual el mundo se marchita peligrosamente, junto con sus esperanzas. 

    Es una leyenda que nos habla de lo que puede ser capaz una madre por nuestro bienestar, el éxodo de Ceres (su otro nombre) dura años, antes de poder dar al fin con la pista que la llevó a recuperar a Perséfone del Inframundo.







    • Reina Elinor (Valiente, 2013)
    Si no se habla de Pixar, no se habla de cine pop. Es un hecho de la Naturaleza que en algún momento, todas las chicas entramos en discrepancias con la mujer que nos trajo al mundo. Es parte de crecer y forjarse una personalidad propia, ya sea en la forma de vestir... o en el caso de Mérida, de dejar las armas en la mesa.

    Elinor desde un principio parece una persona rígida y no muy abierta al cambio. Si a esto le añades una corona y matrimonios arreglados, el panorama no mejora mucho. Sin embargo, a lo largo de la película tanto madre como hija logran entenderse y aceptarse como son, y eso a mí me encanta. Es uno de mis personajes favoritos, dentro de cuantos ha creado la casa de animación más grande de Hollywood.

    Además, se parece a mi mamá :)

    • Las Potter Mothers (Harry Potter, J. K. Rowling)
    Me es casi una obligación incluir a la autora que disparó mi necesidad de escribir.

    La saga del Niño que Vivió no sería lo mismo sin el amor de la valiente Lily, quien para empezar da su vida para salvar a su único hijo.

    No parece la gran cosa, cualquier madre lo haría, pero el trasfondo oscuro es lo que cuenta: en algún punto Voldemort menciona el uso de "una magia tan antigua que casi se ha olvidado". Y es que muchos rituales de magia oscura (y a veces hasta de magia blanca) requieren del sacrificio de una vida, humana o animal, para consumarse. Por ello, el hecho de que Lily ofreciera su propia vida para reforzar y concretar su hechizo final, es un sacrificio tan triste y tan grande que protegió a Harry durante años, no solo del Hitler de la magia negra, sino también de sus atroces tíos y cuanta eventualidad se presentó después. 



    Luego tenemos a la adorable Molly Weasley. Nunca falta el amigo cuya mamá se preocupa por toda la pandilla, la que pregunta por todos y los aconseja sin ningún problema. Esa es Molly, la matriarca de los pelirrojos de Gryffindor. No solo se preocupa porque sus siete cachorros tengan lo necesario -y cuando es posible, lo mejor- sino que desde el primer libro de la saga "adopta" a Harry como uno más de la familia. Y ese "not my daughter, bitch!" es simplemente ÉPICO, hasta Stephen King lo dijo.

    Hay una escena en el libro de La Orden del Fénix, la cual es la máxima expresión del amor de Molly por su familia. El boggart de la señora Weasley es uno de los capítulos que más se me han grabado en la vida: mientras Harry y sus amigos viven acuartelados en la casa de Grimauld Place, Molly se ofrece a deshacerse de un invasivo boggart (criatura que se transforma en el mayor temor de uno) que se plantó a vivir en un armario y no sale de ahí. Después de horas, Harry va a buscarla y la encuentra llorando en un cuarto, con un boggart que lo único que hace es transformarse en el mayor temor de Molly: los cadáveres de sus seres amados. Incluido el propio Harry. 

    Es una escena desgarradora que te hace temblar, y aún no conozco al valiente que pueda leerla sin un nudo en la garganta. 

    Para cerrar este punto, tenemos a una madre poco reconocida por la versión fílmica de la saga: Narcissa Malfoy. 

    Sí, es la madre de Draco. Sí, era mortífaga. Pero cuando llegó el momento en que su hijo corría peligro, no dudó en traicionar a la Hermandad a la que había pertenecido toda su vida. Desde Juramentos Inquebrantables (cuyo rompimiento implica la muerte) hasta mentirle Al-Que-No-Debe-Ser-Nombrado y socorrer a Harry, Cissy es capaz de todo para proteger a su familia. 

    No cualquiera tiene el valor de enfrentarse a un monstruo, y las Potter Mothers son prueba de ello.





    • Maja Westermann (La Cabeza de mis Parientes; Ingrid Noll)
    Dudo mucho que conozcas a Maja, a quien definitivamente le dedicaré una entrada completa... algún día. 

    La heroína de La Cabeza de mis Parientes te cuenta su historia de rechazo por parte de su propia madre y hermano. Sin embargo, lejos de podrirse en amargura, Maja se fortalece para convertirse en una fiera madre que hará todo para cuidar de su pequeño Béla, incluso arrojarse a las balas, cuando éste es secuestrado en Sicilia. 

    • Jennifer Honey (Matilda, Roald Dahl)
    Dice un dicho, y dice bien, que es más madre la que cría que la que engendra. Y otro dice que las maestras son las segundas madres -lo cual también es muy cierto.

    Por si no sabías, Matilda es un libro de los años 80 que se convirtió en la película de los 90 que todos conocemos. Uno de los mejores personajes es la maestra Miel/miss Honey; dulce como su apellido y con un pasado triste que sin embargo no la doblega. Matilda, incomprendida por sus frívolos padres, encuentra en ella cariño y comprensión, y hacia el final de la historia, incluso encuentran la una en la otra la familia que siempre les faltó. 

    Miss Honey es otro ejemplo de resiliencia como Maja: tuvo una infancia difícil -en su caso, marcada por la orfandad y la coexistencia con la monstruosa Tronchatoro/Trunchbull.  Sin embargo, no deja de ser una persona llena de amor y esperanza, las cuales comparte con la pequeña Matilda desde el primer momento.


    • Selma (Dancer in the Dark, 2000)
    Entrando en historias mucho más oscuras, encontramos la veintiúnica película de la diosa islandesa Björk. 

    Dancer in the dark cuenta la historia de Selma, una inmigrante checa que se está quedando ciega debido a una enfermedad hereditaria. Bajo estos términos, su hijo está perdiendo la vista también, de modo que ella ahorra hasta el último centavo para que puedan operarlo. A pesar de que a lo largo de la trama, Selma se vuelve víctima de engaños y decepciones, lucha hasta el último suspiro para evitar que el mundo de su hijo quede envuelto en las sombras. 
    Para evitar que como ella, termine bailando en la oscuridad.



    • La madre (Historia de una madre, Hans Christian Andersen)
    El cuentista más grande de todos los tiempos (los hermanos Grimm solo eran copistas traumados, pero eso es para después) escribió uno de los cuentos más desgarradores sobre el verdadero amor de una madre. 

    Una noche, la Muerte entra a una casa pobre y se lleva al hijo de una mujer. A partir de entonces ella le persigue en pos de recuperar a su hijo, encontrando en su camino a la Noche y otros personajes que a cambio de sacrificios cada vez más grandes le ayudan a llegar hasta donde yace el alma de su bebé. 

    Hacer reír a Dios

    Uno sí se prepara para la vida adulta... sólo que nada te prepara para la adultez que te toca vivir. Desde los once me preparé para ser escr...