sábado, 30 de junio de 2018

SER ilegal

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Autor desconocido
He estado muy bloqueada estos días, así que la historia de Meridienne -y mis otros proyectos- tendrá que tomar un receso por ahora. Pero quiero compartir algo que me ha rondado la cabeza por meses, pero que no tomó forma concreta hasta hace una semana que fui a ver Los Increíbles 2 con unos amigos

Sin soltar spoilers, la película -que hace honor al nombre de sus protagonistas al igual que la primera- nos indica que de la anterior a esta, ser superpoderoso sigue siendo ilegal, y nada ha cambiado. Es entendible hasta cierto punto, si hay superhéroes, se corre el riesgo de que existan super villanos, así que prohibir que la gente sea super evitaría el problema, ¿no?

Y aquí nos detenemos y leemos la última línea de lo que acabo de escribir: prohibir que alguien SEA.

Ser ilegal sólo por ser. No por una elección, sino por nacer y crecer en el entorno que nos tocó, con las características que nos tocó, así como los super. Porque no vaya a ser que sí seas...

Como cuando era ilegal ser judío en los Países del Eje. Como cuando se volvió una ilegalidad no escrita ser árabe y subir a un avión. Como cuando era ilegal ser de sangre africana y tener derechos humanos. Como ahora es ilegal sentir amor, de la manera más instintiva y pura, por alguien no convencional en el país más grande del mundo. O ser latinoamericano en el país más peligroso del mundo, porque el poder en manos equivocadas siempre será un grave peligro. 

En mi caso particular, tengo familia allá, y aún así, sé que no entiendo por completo la gravedad del tema como ellos, vamos, sé que tal vez no araño ni la punta del iceberg. Pero eso no deja de preocuparme, por ellos y por todos los que atraviesan esta terrible situación.

Creo que todos hemos visto lo que el odio y la ignorancia pueden provocar, cuando se trata de tratar con personas diferentes a nosotros. Hemos visto, leído, oído y puede que hasta vivido historias trágicas que no debieron serlo nunca, solo por la ilegalidad del ser. Ya no digamos amores shakespearianos de Otelo y Desdémona*, vendidos por Mercaderes de Venecia**;  estamos hablando de los derechos de vida más básicos. Vivir donde queramos, buscar el progreso fuera de nuestro hogar -básicamente porque en nuestro hogar se nos niega- expresar nuestras creencias y opiniones, convivir con quien queramos. 

Es un loop eterno de eventos que se repiten una y otra vez. De fotografías históricas que se retratan al carbón, con diferentes personajes y en diferentes épocas, pero ilustrando lo mismo. Con los mismos villanos usando disfraces y máscaras diferentes. Ya no son anillos de boda judíos, sino rosarios de madres latinas separadas de sus hijos -el hecho de que ya no estén separadas no quiere decir que les hayan devuelto su libertad o la vida que con tanto esfuerzo construyeron. Ya no es un alemán con bigote ridículo, sino un gringo anaranjado con corbatas rojas -prenda visualmente agresiva y que abandera con claridad sus intenciones. Ya no son jóvenes afroamericanos entrando a Yale bajo una lluvia de improperios, sino un sinfin de personas de distintas razas luchando por no perder lo que su esfuerzo y el de sus familias les consiguió. Matrimonios luchando porque Inmigración no los separe, como en su momento lucharon contra la Gestapo y las policías secretas. 

Sin que un filme nos lo diga, vivimos en un mundo donde es ilegal ser. Una ilegalidad absurda en todo sentido, porque además se equipara con ser criminal, con ser automáticamente un traficante de drogas, un terrorista o un lo que sea. Y mientras, miles de personas inocentes sufren el trauma de ser separadas de sus familias, en el menos peor de los casos por las autoridades que deberían proteger y servir, y en el más extremo, por el arma homicida de un pobre idiota que se tomó demasiado en serio el discurso de odio de otro idiota. 

¿Qué reglas deberíamos romper para que las reglas cambien? Porque ésto ya no se resuelve "de caballeros", pero la guerra nunca es la solución a nada. ¿Qué podemos hacer para que esto se detenga? Si de todos modos estas personas volvieran a sus países, a la fuerza o no, ¿encontrarían en su patria el apoyo que necesitan? ¿Se verían de nuevo en el vía crucis de encontrar cobijo en otra nación? ¿Se les ayudaría en ese caso?

Son preguntas que muchos nos hacemos, y que merecen respuesta, ojalá tan pronto como sea posible. Y surge una más: Mientras tanto, ¿qué podemos hacer para ayudarlos?

Termino aquí con esta interrogante, esperando no sólo una respuesta, sino un milagro heróico. Algo super extraordinario, que permita lograr un avance real en el tema. Y evitar que este monstruoso deja vú se repita una vez más. Y que SER, sin excusas, sea legal una vez más.

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Foto: Renata Teodoro

*Romeo y Julieta eran unos escuincles y su calentura de tres días no viene al caso.
**Busquen las dos obras, no sean holgazanes.

martes, 15 de mayo de 2018

Meridienne (I)

Una idea nueva para el blog, una historia corta (¿o larga? el tiempo lo dirá) 
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A Mermaid (J. W. Waterhouse, 1900)

1

Sólo conocía el mar, el cielo y las playas a lo lejos.

Desde que podía recordar, sólo habían sido ella y el océano, los peces y las gaviotas. Ni siquiera estaba segura de que existieran otras criaturas exactamente como ella, o cómo había llegado al mundo o qué hacía en él.

Lo que era cierto era que había nacido nadando, y que no era el único ser vivo del mundo. Eran las únicas cosas de las que podía estar segura. Cuando intentaba recordar el pasado, sólo podía pensar en luz de sol, burbujas cosquilleando a su alrededor y dos voces -ninguna de ellas, la suya. Una más grave que la otra. Pero ambas llenas de un algo que le hacía sentir felicidad y seguridad. La voz más suave solía cantar, tan hermosamente que aún ahora resonaba en todo su ser.

De la segunda cosa, sólo podía estar segura por los animales y los barcos. Nunca había tenido un lugar que llamar hogar, ni siquiera reconocía la palabra al escucharla de los tripulantes, así que sin ningún reparo seguía los barcos en cuanto los veía pasar. Era interesante seguirlos, escuchar a la tripulación y a los pasajeros. Escuchar sus diferentes idiomas, rara vez había escuchado una tripulación entera que hablase la misma lengua. Por ellos conocía la palabra hablada, y los significados de la misma. No le veía el caso a hablar, pero de vez en cuando cantaba canciones aprendidas de pura escucha, y le gustaba el sonido de su voz.

A veces había tenido la audacia de llegar con ellos hasta las costas, aunque nunca se acercara. Desde su escondite, que podía ser lo mismo un grupo de rocas que el mismo barco con el que había llegado, veía a las personas. Le sorprendía que hubiera tantos de una misma especie viviendo por tanto tiempo en un mismo lugar, dado que todos en el océano eran más bien nómadas. Incluso las estrellas de mar, tan lentas y de suave nadar, se aburrían de vivir pegadas a un único arrecife por más de una temporada. Si fueran plantas o corales, tal vez lo entendería, pero las personas tenían extremidades para andar. Quizás al ser dos extremidades tan delgadas, y no una cola fuerte y poderosa, se cansaban más rápido y optaban por establecerse así.

Como fuera, ella nunca se quedaba en un solo lugar. Descansaba unos días en alguna cueva submarina, o en el rincón más oculto posible de las playas, y luego reanudaba su eterno nadar, que gracias a todo lo que aprendía del mundo, le era agradable y liviano.

Al menos hasta que intentaba recordar algo de sí misma. Entonces le pesaba la gravedad de todo lo que ignoraba, e incluso nadar se le dificultaba. Y si le añadía el hecho de su soledad, entonces ya no podía moverse, hasta que el sentimiento pasara por sí solo. O hasta divisar el siguiente barco, para poder distraerse en otra cosa.

Fue una noche, sin embargo, en que todo cambiaría. Una noche en que vio pasar un barco con un emblema extraño: una bandera negra con un cráneo y huesos...


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jueves, 26 de abril de 2018

Jack (english)

Original in spanish

I wake up with the roar of the trains, a few steps away from my home. Everything around me is a mess: a battlefield of dirty dishes and filthy clothes, and air isn't air at all, but cigarette smoke. Wich reminds me, I need a cigarette, but when I check the pockets of my jeans I find nothing. After an exhaustive search, I find a packet with one last good, under my bed. With the cigar among my teeth, I prepare to go to work. 

It's another hard day at the forge; yelling boss, unbearable heat, my partners fighting and rowing about any single thing. It's literally like working in hell. When I leave, my darkened face and the smell of the industrial fire adhered on my clothes reveal the devil inside me, inside my partners, inside all of us. A black-faced, red-eyed demon, who hides in the deepest corner of our souls, a devil born through the mankind, who is told to never set free.

What you're never told is, that demon is the only real thing you've got, and to fraternize with it is what in fact, will take you far.


The devils that leave the forge start some plans for tonight, I join to their coven without hesitation. Our dirty faces scare those who pass us by; a kid points at me and his mother takes him away in one go; saying -as I wasn't right there- that if the doesn't study, he'll end up like me...


Who the fuck tells those bitches that I am the emblem of ignorance? I can read, I can write, and count. Maybe not perfectly, but I can. And I know how to do a lot of things, some of them not so acceptable, but I know it. Who told them they are perfect? They are not so different of me. They work, they get dirty, they also have an inner devil. I bet anything that prudish prig fucks some filthy pawn like me, when her little brat is not around.

We get into a pub, from where the anarchist chords of a punk group flows into streams. At the hallway there's a mirror, where I look at my own sweaty and dirty face. An aged version of myself (I'm only 25) looks back at me. It is my looks, my eyes, the only thing I can call mine in that face. The right one green, the left one blue. Blood-shoot eyes that will keep that way, when I leave the place at the dawn, I don't care too much since it will be sunday. I clean my face with the sleeve of my jacket to look more "decent", tonight I don't wanna go home alone.


Music invades every inch of the pub. It pumps and fuzes with every atom of the people in here. The critical and rebellious lyrics bite my working conscience, saying I could leave this misery if I wanted, if I just stand up in riot... A girl jumps and dances close to me, showing off like a peacock. But she's any less than mundane to me, so I get away with my partners to the bar. They are drinking beer, and one of them gets me a full pint, just for me. While I drink, the group solve: some of them surrender to the rhythm and dance, while another ones get lured by the women of this place. Some of them look like authentic witches, with red mouths and sticky make up that refuses to melt from their tired eyelids. Only one of them look pretty for me, but nothing more.


Only one stays with me. He is so fucked up, he suddenly starts yelling and spiting at me. We get out through the back door, and after some words, the demons measure forces with our fists. Kicking and punching, blood and some teeth (of his) fly out. When it all ends, I leave him bleeding and grieving; his sobs follows me til I get back into the pub.

Finally, at a cornered table, I find what I'm looking for. Someone whose dark cave eyes watch me getting closer, someone whose delicate hands ask for two pints, the second one for me. We drink with no words spoken. It's someone who have seen on me, a demon similar to its own, although I don't look so good. So clean.


We leave the pub without a word, to the subway. Once we are at my place, just closing the door, the devils emerge in lust, tearing down our clothes...

Before the sunrise i wake up, finding another body on my bed. The skin scratched, almost in blood, but peacefully breathing. His demon looks at me through his dark eyes, making me realize that, for a while, I won't let him go. Nor him, nor his dark inhabitant".

viernes, 13 de abril de 2018

¡Provida, mis ovarios!

Regularmente huyo de casi todo tipo de polémica, pero me temo que ésta en particular me concierne, y mucho.
Soy una persona que de verdad anhela tener hijos. Soy la -única- que alza la mano para cuidar de mis sobrinos, desde que nacieron. Soy de las que se quedan en la baba cuando ven ropita de bebé (sobre todo calcetitas ❤) y desde hace años elegí con cuidado y a la perfección, los posibles nombres de mis posibles cachorros -para evitarles el mismo sufrimiento que yo cargaré por el resto de mi vida.

Por esa misma razón, los llamados "provida" me ponen de pinches nervios. Así de plano.

Para quien haya salvado el golpe de tratar a uno, los "provida" son una raza de personitas fastidiosas que están en contra del aborto, la libertad sexual y todo aquello que no sea "aprobado por la biblia"... aunque ni el Corán ni la Biblia ni ningún libro sagrado de verdad lo mencione.

Me ponen de nervios porque no hacen más que fastidiar, pero no hacen nada por corregir el error. Es decir, están empeñados en impedir que las mujeres aborten legalmente, pero tampoco es que presionen para que la gente de todas partes reciba educación sexual de calidad, y una vez que nacen los bebés por los que tanto "luchan", son quienes se convierten en el mayor enemigo de esas madres a las que forzaron a serlo, los hijos se vuelven "bendiciones"-esto dicho con sorna y sarcasmo- y a sus madres no se les baja de putas.

Por mucho que desee ser madre, he tenido momentos en que supe que no estaba lista para serlo. Tuve una pareja que amé muchísimo, pero en aquel entonces, la sola idea de embarazarme sin planearlo me aterraba. Si me hubiera embarazado, no hubiera podido abortar, porque en ese entonces no era legal (en mi ciudad no lo es todavía) Darlo en adopción me aterraba, mi bebé podía haber terminado quien sabe en donde y nada me garantizaba que lo fueran a adoptar, ya no digamos una persona decente, simplemente que lo adoptaran y no siguiera aún en el sistema. Y aunque criarlo hubiera sido mi anhelo, ahora mismo estaría sola con un niño, quien sabe en donde y sobreviviendo quien sabe cómo, porque mi familia no me hubiera apoyado (y tengo pruebas aunque digan lo contrario) y porque por más que él dijera que sería un padre modelo, él mismo no se importaba. ¿Qué podía esperar yo?

Y ese es sólo mi caso, meramente hipotético. Cuando pasa, pasa sobre la infortunada con todo el peso de la sociedad. Las circunstancias por las que la mujer en cuestión esté atravesando pasan a segundo plano.

Seamos realistas, si lo tiene y no lo planeó, la mayoría de las veces es porque SE LE OBLIGÓ. No importa si el bebé es producto de una violación, si la madre es demasiado joven (un bebé criando a otro) o si no tiene recursos para cuidarlo, lo que importa es que lo tenga y que lo cuide. Y ay de ella si se mete a trabajar para mantenerlo, porque ya se lo dejó a cuidar a la abuela/tía/hermana y entonces es una desnaturalizada abandonadora, aunque esté ocupando todos sus esfuerzos en ser padre y madre, porque el padre huyó en cuanto recibió la noticia. Una vil "luchona".

Si lo tiene y lo desea, no faltan casos en que el bebé es dado en adopción aunque la madre no quiera. A veces, los propios abuelos los adoptan para "ahorrarse la vergüenza porque qué van a decir", y a la afectada sólo le queda ser tratada como hermana por la luz de su vida. Existe el caso de Philomena Lee, que sin necesidad de monjas escandalizadas se ha repetido despiadadamente una y otra vez. No importa si ella sufre, si el bebé llega de verdad a una familia amorosa o se suma a las filas de los hijos de la calle, a la sociedad Provida solo le importa "ahorrarse la vergüenza". Y de todos modos, la madre tiene la culpa.

Y si lo aborta, entonces ya no es solo vergonzosa, ni abandonadora. Es una perra asesina sin alma.

No importan los argumentos científicos que prueban que un ser vivo no lo es hasta el tercer mes de gestación. No importa si ella en realidad no tiene instinto maternal y de verdad le hace un favor a ese hijo que no va a querer nunca. No importa si en realidad no tiene recursos para siquiera sobrevivir al embarazo, si está asustada, si como me pudo pasar a mí, no está lista. Para los Provida sólo importa que el niño llegue vivo. No importa a donde, o con quien, o si llega sano, o si es amado... solo importa que viva y se sume a las filas de las "bendiciones".

PROVIDA, MIS OVARIOS. Sólo son inquisidores, y las niñas y mujeres afectadas son las brujas. Podría asegurar que ven a esos niños como la leña en que las harán arder, y por eso exigen más leña para el fuego.  LOS PROVIDA ODIAN LA VIDA, o al menos las vidas que no pueden controlar.

Yo soy una mujer que desea ser madre. Y por eso deseo que todas las mujeres tengan derecho a decidir si quieren serlo o no. Deseo que mis hijas, mis amigas, mis familiares, tengan derecho y libertad de tener o no bebés, de tener muchos o sólo uno, cuando estén de verdad listas, o que no se sientan presionadas a sentirse listas.


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martes, 14 de febrero de 2017

No tan Valen-Grinch

Luego de haber descargado un poco de frustración en el post anterior, decidí que tengo derecho a un poco de romance el día de hoy. Recolecté algunas frases de películas y demás contenidos de mi total agrado (muy poco de esto pertenece a películas o series románticas, así que realmente es significativo) y comparto aquí las que pude recordar. Si recuerdo más, tal vez las añada. O haga una segunda parte el año que viene. A ver qué pasa :)

Y no, no aparece el Always. Por mucho que admire a Alan Rickman, Snape siempre fue un hijo de la fruta.




 "¡No quiero perderte! No otra vez... no soy tan fuerte."

-Los increíbles (Disney/Pixar, 2004)



Lo típico, el héroe que hace todo solo y parece inmortal e invulnerable. Hasta el día en que se da cuenta que ya no está solo, que no es inmortal, y que aunque sea invulnerable, su mundo no lo es. Mr. Increíble, luego de una gran cantidad de desventuras y de creer haber perdido todo, se niega a perder al amor de su vida y la vida que han construido juntos, aún a riesgo de parecer el típico héroe pedante que "trabaja solo". Ya no solo es salvar al mundo, sino proteger su mundo. Sin importar cuantas veces la vea, esta escena, y esta frase, siempre me han conmovido.




"¡Que se traguen el protocolo!"

-Arthur y los Minimoys (Europa Corp. 2006)



Luc Besson -el Genio de la Acción- se permitió entre 2002 y 2005 escribir material no tan sanguinario y más familiar, del cual surgió esta serie de películas... a la que le pudo haber ido mejor.

Los minimoys son criaturas tan conservadoras que no dan su primer beso hasta el día que deciden casarse. Vamos, el primer beso en sí mismo cuenta como la boda. Y después de esto, el protocolo les exige esperar todo un año para volver a besarse, demostrándose así paciencia y confianza. Por ello, en la primera película luego del primer beso entre los protagonistas (no es spoiler después de 10 años) y sabiendo ellos mejor que nadie que lo suyo es amor del bueno, la dulce y educada princesa Selenia manda a volar toda convención social, y despide a su héroe como se merece, para comenzar la larga espera de un año antes de volverse a ver.




"Yo, Quinto Elemento. Ser supremo. Yo protejo a tú."


-El Quinto Elemento (Gaumont Film Co. 1997)


Mi memoria decidió jugarme una afrenta e impedirme recordar otras frases de este clásico, también de Luc Besson. No obstante, esta es una de las frases con las que más podríamos identificarnos al estar bajo el dominio del amor. Cuando descubrimos a alguien así de especial, sea o no nuestra pareja, siempre vamos a querer poner luz en su camino y evitar a toda costa que el resto del mundo le quiera hacer algún mal. Aunque no seamos seres supremos precisamente, lo daremos todo por el bienestar de esa persona tan importante para nosotros.




"No estoy enamorada de usted. Yo le amo."


-Odette Toulemonde (Pathé Films, 2006)



La historia, escrita y dirigida por Eric-Emmanuel Schmitt (más información aquí) cuenta las andanzas de Odette, una viuda humilde que contra viento y marea encuentra siempre el modo de ser feliz, y que es muy fan de los libros de un escritor que lo tiene todo, y aún así, no es feliz. Una serie de circunstancias llevan a esta frase, pequeña pero profunda.
No es fácil entender la diferencia entre enamoramiento -idealización, pasión, lujuria- y verdadero amor -conocimiento, confianza, respeto... y lujuria, porque no. Pero quienes la entienden son los que tienen el secreto de un amor feliz.

Como dijo el Príncipe de la Canción "casi todos sabemos querer, pero pocos sabemos amar".




"Ya no puedo seguir huyendo, ahora hay alguien a quien quiero proteger. A tí."



-El Increíble Castillo Vagabundo (Studio Ghibli, 2004)



Howl es guapo, inteligente, poderoso... y un coyón. Años de esconderse bajo múltiples alias y disfraces, vagando en un castillo mágico -similar a la casa con patas de Baba-Yaga- buscando ser libre, solo lo han llevado a ser prisionero de su propio miedo, lo cual llega a su fin cuando Sophie aparece. Es el mismo caso del 5to Elemento, cuando al fin encuentras a alguien que te hace sentir débil y fuerte a la vez, todo cambia, y lo que parecía sin importancia cobra un nuevo significado.





-Harry Potter y el Príncipe Mestizo (Bloomsbury, 2005)
(agregado el 15 de febrero)


La película se pudo llamar también Harry Potter y el misterio de qué es lo que Yates entiende por desarrollo de personajes.

El fragmento de arriba pertenece al sexto libro, pero el romance de Bill y Fleur se venía cocinando desde El Cáliz de Fuego. A lo largo de la historia, Fleur Delacour demuestra ser mucho más que una rubia presumida, y éste párrafo, que viene después de la clásica guerra suegra-nuera que se trae con Molly Weasley toooodo ese año, termina por confirmar que lo que siente por el mayor de los Weasley (previamente atacado hasta la deformidad por un hombre-lobo) no es un simple capricho.

Claro que al director le importó un rábano, y lo que se hubiera convertido en una brillante actuación de Clemence Poesy se obvió de un modo casi ofensivo. Pero lo importante de esto es que nos hace replantear el significado de En la salud y la enfermedad. Hay casos de personas que, luego de eventos traumáticos, prefieren dejar a la otra persona en lugar de apoyarla cuando más lo necesita. No cualquiera tiene el valor para mantener los votos de amor, incluso si no hay un compromiso de por medio.






 "Los problemas de tu pasado son tu asunto. Los problemas de tu futuro son mi privilegio"

-Sherlock (BBC, 2014)




Tras una serie de eventos muy desagradables, el Dr. John Watson se encuentra con que Mary Morstan, la dulce mujer con la que se ha casado, no sólo no es quien él pensaba, sino que ni siquiera se llama así. No obstante, el amor que ambos se tienen es mucho más fuerte que cualquier sospecha, más grande que cualquier mal recuerdo, y con ésta hermosa frase, el matrimonio Watson da por visto el tema y manda al diablo todas las dudas del pasado para dar la bienvenida a un futuro brillante y feliz.

Descubrir que la persona a tu lado no es lo que pensabas -o esperabas, y mal por ti si es el caso- es la prueba de fuego para toda relación. Volvemos a la diferencia entre enamoramiento y amor. Tendemos a idealizar a la persona de la que estamos enamorados (es preciosa, es perfecto, es brillante) y cuando empiezan a surgir los defectos pequeños (ronca, no se baña, come con las manos) también empiezan las peleas (tú no eras así, cambiaste, antes eras diferente) Esto se debe también a que nosotros mismos, durante el enamoramiento, procuramos ser una "mejor versión" de nosotros para la otra persona, pero una vez que nos sentimos a gusto y en confianza, obviamos las cortesías y todo lo que somos comienza a asomar.

Es aquí cuando viene el reto: ¿me vas a aceptar? ¿Me amarás al amanecer? La respuesta a estas preguntas es clave para saber hacia dónde va la relación. O si aún existe una relación.

Pocas veces nos enfrentamos a problemas mucho más grandes (adicciones, pasado oscuro) como John y Mary, y es ahí donde el reto más grande y difícil se aparece. Si te perdono, ¿lo volverás a hacer? Si ya no lo hago, ¿confiarás en mí? Si lo vuelvo a hacer ¿me volverás a perdonar? No solo es difícil contestar a esas preguntas, también lo es hacer las preguntas correctas. Al hacerlas y responderlas con el corazón en la mano, medimos el calibre de la persona a nuestro lado, y solo entonces podremos decir o decidir, si sus problemas son su asunto o nuestro privilegio.

Valen-Grinch

Dije y mantengo que soy una romántica de las que creen en finales felices e historias sin fin; por eso es que odio con el alma el 14 de febrero. No me interesa mucho si es o no un complot corporativo, en realidad para mí sólo representa una versión comprimida de semana santa, con el plus de parejitas empalagosas por todas partes, en su mayoría fingiendo que el día de ayer no iban a romper.
...ay :(

Además de ser de la firme opinión que el amor se demuestra todos los días, en este día siento como si todo alrededor de los "pequeños detalles" fuera mentira o tabú; hasta el detalle más pequeño cuesta un ojo de la cara. Como añadidura, se presta mucho a hipocresías. Por temor a la soledad, hay personas que pasan por alto hasta la grosería más nefasta, o bien, quienes se aprovechan de los corazones que han herido previamente, por la misma razón. Lo que me lleva a recordar la fobia social que existe contra la gente solitaria (en otro post) misma por la que uno tiende a hacer babosadas en días como hoy.

Mañana por la mañana, los novios que no hayan comprado bouquets inmensos recibirán una gritada monumental de novias que habrán pagado por regalos que nunca serán usados o agradecidos de verdad. Y el resto del año, ambas partes obviarán cualquier muestra de amor más allá de enviarse emojis de corazones. Principalmente las parejas más jóvenes (como es cierto que no saben nada del amor)

Por lo pronto, en lo que resta del día de hoy se guardarán el descubrimiento de lo poco que en realidad se conocen, para que estalle mañana por la mañana en guerra campal. O en cualquier otro momento en que sientan como requisito un chantaje absurdo.

Habrá también propuestas de noviazgo y matrimonio por montones. Si hubiera caído en sábado, cada iglesia del mundo tendría parejas de enamorados saliendo entre lluvias de arroz y vítores. Eso en sí no me molesta, pero sí que la gente se deja arrastrar muy fácil por "las emociones del día", lo que lleva a que varias de esas bodas y propuestas sean respondidas por un "sí" que en realidad significa "no lo sé". Dejarse arrastrar nunca ha sido bueno, y menos por algo tan relativo como un día en el calendario.

También son Valengrinches y qué felices son...
Mi 14 ideal es un día lluvioso de no salir ni de la cama, estar únicamente en la compañía de la persona que amo y volver a enamorarnos uno del otro durante todo el día. Si el mundo quiere enloquecer en torno a una fecha, que lo haga.

Para el amor verdadero no se necesita tanto, el amor come poquito pero a ratitos. Se alimenta de confianza, de honestidad y de experiencia -que no es igual experiencia en el amor que experiencias con el sexo. No se debe confundir amor con pasión. El amor no se demuestra solo con arranques ninfómanos cada tanto, ni con besuqueos sonoros e incomodantes; lo único que se logra con eso es ser presa fácil de envidiosos. Se demuestra con notas tiernas escondidas en el bolsillo de la ropa; siendo luz en el momento más oscuro; se demuestra con secretos compartidos de los que sólo el otro puede ser celoso guardián, que es en lo único que caben los celos.

El amor puede ser discreto, y crecer a gusto, como una plantita de sombra. O sí, puede ser tan estrambótico y anunciado como un hibisco. Pero sólo si se demuestra siempre, y sin necesitar la presión social de la que somos víctimas en días como hoy.

martes, 10 de enero de 2017

Un año sin Starman

Me pongo mis zapatos rojos y bailo el blues, y bailo la danza mágica como absoluta principiante, porque sin tí no soy nada.

El domingo debías cumplir 70 años humanos de edad. En vez de eso, hoy cumplimos un año sin tí. Es difícil escribir esto sin sentir el peso de tu ausencia, algo extraño pues en realidad nunca fuiste una parte directa de mi existencia, como lo sería un familiar o un amigo de años.


La noche en que tu cohete de vuelta a casa despegó, el mundo se convirtió en un lugar sombrío. La peor parte de ello fue escuchar el segundo en que de golpe, todo enmudeció. Pero lo que más dolió fue descubrir el enorme desgaste que había soportado, en silencio, el envase de tu esencia. Eras el único que lo sabía, y a sabiendas de que tu versión humana no resistiría más, dejaste una última carta de despedida. Probablemente lo más triste de todo es que te creíamos inmortal. He de decir que de cierto modo, lo eres, pero nadie pensó que de pronto te marcharías. No dejaste nada atrás, nada físico a lo que aferrar leyendas absurdas como las que rodean a otros que partieron antes que tú.

Jamás creí que la ausencia de alguien tan lejano como tú me pesaría. Nunca antes había perdido una musa, y cuando alguien muy querido perdió a la suya no supe qué decirle. No he podido superarlo, y cada que puedo me aferro a tu voz, lo único que se quedó en este mundo. Tu voz mágica, llena de sentimiento, llena de tantas cosas imposibles de describir. El mundo tiene aún tanto que agradecerte, lo malo es que, como siempre, esperó a que ya no estuvieras para darse cuenta. Cambiaste la historia sin disparar una sola bala, sólo con tu arte, algo que no cualquiera puede hacer.

Aún hay canciones que no puedo escuchar sin pensar que ya no estás. Me gusta pensar que en algún lado, al final de un laberinto encantado, gobiernas sobre la magia y la música, en un reino lejano donde eres eterno, y del que de vez en cuando regresarás, en distintos disfraces de mortal, para asegurarte que nuestro mundo humano no pierda nunca la magia que trajiste a él. No dudo que desde hace mucho hayas ido y venido, que volverás a hacerlo, y que con un poco de suerte, alguno de nosotros te reconocerá, a tiempo para agradecerte por todo.

Por lo pronto, buscaremos consuelo en tu obra. En las estrellas. En todo aquello que nos evoque tu enérgica presencia. En todo aquello que formó parte de ti, y formará parte de nosotros, de una forma u otra.


Hacer reír a Dios

Uno sí se prepara para la vida adulta... sólo que nada te prepara para la adultez que te toca vivir. Desde los once me preparé para ser escr...