viernes, 22 de agosto de 2025

Historias de amor... ¿didas?

¿Cuánto del romance escrito por mujeres realmente le pertenece a las mujeres?

En el último par de años, el romance y sus subgéneros finalmente han vuelto a ganar terreno en las librerías; y tanto desde el fanatismo como desde la autoría eso me alegra profundamente... casi.

No me malentiendan, quien se ha pasado por aquí sabe que soy una romántica insufrible. Y me alegra ver que un género tan lleno de estigmas (que para colmo, es víctima del pink tax) tenga este resurgimiento tan merecido de la mano de autoras mujeres, peeeeero pareciera que para lograrlo se han hecho sacrificios bastante cuestionables.

Por poner el ejemplo más fresco, apenas hace una hora he visto en mis recomendaciones Firebird de Juliette Cross. Ambientado en una Roma alternativa con dragones (de la falta de originalidad reciente hablaremos después), un centurión y su esclava-concubina dacia se enamoran. Por poner el ejemplo más viejo, la portada de Haunting Adeline pareciera romance gótico con fantasmas, pero se trata de una chica que se enamora (?) del acosador asesino que se mete a su casa cuando quiere. Entre medias, existe una cosa que se llama Mafia Romance, que por algún motivo encuentra bastante deseable ser secuestrada por la Bratva y rescatada por la Cossa Nostra - u olvidarse del rescate y disfrazar de BDSM lo que en realidad es un método de tortura, con la excusa del consentimiento dudoso. Y todo ello aderezado con escenas de sexo cada diez páginas, que o todas son iguales o cada una es más inverosimil que la anterior. 

Sé que lo último suena bastante puritano, pero el sexo mal escrito es el menor de los problemas. De hecho, como ya es un tema muy tocado ni siquiera me voy a adentrar en el exceso del mismo para compensar la falta de trama y desarrollo técnico. El verdadero problema es que para ser literatura femenina, el nuevo romance en realidad está cada vez más cerca y más a favor del machismo más viejo y rancio. 

Dinámicas de poder y diferencias de edad tan desiguales como el sueldo que perciben tú y tu colega hombre. Aceptación y romantización de conductas violentas o peligrosas que van desde el acoso hasta el uso de armas blancas o de fuego como juguetes sexuales (como si a la idiotez le faltasen ideas...), protagonistas mujeres que renuncian casi por completo a su autonomía (o que por ser menor de edad o víctimas de trata NO LA TIENEN) para que el interés romántico las rescate o mantenga...

Literalmente todo lo que el feminismo ha luchado por cambiar o erradicar durante años, ahora se nos está vendiendo como algo deseable. Porque el tipo será un jefe de la mafia buscado por narcotráfico y homicidio, pero ¡hey, le compró la joyería entera donde solía trabajar! Podrá ser el conquistador que diezmó al pueblo de la chica, pero ¡mira que pectorales! O podrá amenazarla de muerte desde el segundo en que la conoció pero ¡oh, ha abierto en canal al ex que -increíblemente- la trataba aún peor!

Y esto sólo enfocándonos en el Dark Romance, pero en otras historias tenemos relaciones que directamente empiezan con un acostón sin saber ni el nombre del otro, o historias en las que durante todo el bendito libro el "interés romántico" es incapaz de interactuar con el/la protagonista sin ser cínico o un pasivo-agresivo que no puede dejarle a la otra persona un consejo que no venga con un insulto a su forma de hacer las cosas; y que a pesar de estos tratos y groserías se enamoren. Y para echar sal a la herida, hay un tercero en discordia que sí está interesado y trata bien al/la protagonista -puede que incluso ya estuvieran juntos de principio- y o se queda con un palmo de narices o termina convertido en el personaje más aborrecible de la trama, para justificar la existencia del verdadero interés romántico.

Y así, buscando crear al siguiente Darcy terminan reproduciendo a Heatcliff o a Catherine Dollanganger. Diferentes tonalidades del mismo color.

Que sí, todos estos libros están escritos por mujeres, pero eso no parece influir un cambio positivo; algunas incluso son personas bastante perturbadas (ni me voy a meter en eso, pueden ver la información aquí) y todas se escudan en el argumento de "sólo es ficción / es un fetiche / son gustos". Sin embargo, para que estas historias lleguen hasta nuestros libreros hay toda una maquinaria editorial que rara vez es conducida por mujeres.

Para que un libro llegue a tus manos lo primero es que una editorial acepte el manuscrito, y desde ahí ya nos falló el primer filtro. Con tal de conseguir una rebanada del pastel de la fortuna, incluso sellos de renombre son capaces de aceptar lo primero que les llegue con tal de que lo puedan etiquetar como el género de moda. Tras los procesos de edición y corrección (que deberían servir de segundo filtro) y la maquetación (en la que se eligen esas portadas inofensivas de color rosita que esconden tanto mugrero) se lleva a cabo la publicidad, y si había un chance de al menos vender el libro con las debidas advertencias o enfocar la publicidad a un demográfico adecuado, se lo venden a quien sea, anunciándolo con los tropes más populares del momento. Ya ni se molestan en poner la reseña. 

En cuanto a los círculos y certámenes editoriales liderados por mujeres, sorprendentemente varios resultan alérgicos al género del romance, lo cual sólo alimenta el problema, pues al negarse a participar también nos privan de la posibilidad de elegir mejores historias con perspectiva femenina -a menos que sean sáficas y a éstas francamente no me les acerco. Ésto en particular lo escribo desde mi propia experiencia buscando editorial para Meridienne, espero que no todas sean así.

Como siempre, la responsabilidad final recae en el lector, pero si desde un principio las lectoras no tenemos la oportunidad de realmente elegir mejores historias de amor, ¿en serio nuestra única opción es elegir de los males el menor?

Igual me niego a terminar este ¿ensayo? ¿reflexión? con una nota negativa, así que si algo puedo aportar es que sí, sí hay historias de romance nuevas, hechas por mujeres y bien hechas. La cuestión es que la mayoría optan por la autopublicación o por editoriales pequeñas, pero sí existen. Si tengo la oportunidad recopilaré algunas de ellas, sólo ténganme paciencia. 

Y mientras les pido, de una romántica a otra, que elijan sus lecturas con conciencia y responsabilidad. Que la censura es menos y ya podemos leer cosas explícitas y sexys en paz, ¡Aleluya por eso! pero que eso no nos nuble el juicio de permitir que nos metan ideas retrógradas sólo porque nos las sirva un protagonista inspirado en Andy Biersack. 



Hilo Rojo

  A la gente le fascina hablar de almas gemelas que viven amores eternos, de hilos rojos conectados a una pareja ideal. No se puede ser más ...