martes, 9 de diciembre de 2025

Hilo Rojo


 A la gente le fascina hablar de almas gemelas que viven amores eternos, de hilos rojos conectados a una pareja ideal.



No se puede ser más pendejo.

Odio esa estúpida leyenda; tú y yo somos el ejemplo vivo y resucitado una y otra vez de que su único propósito es suavizar el golpe de las uniones arregladas.

Por mi parte, tengo sueños maravillosos donde te asesino. Sueños que hablan de vidas pasadas y tortuosos ciclos sin fin, hasta que por fin te encuentro en la vigilia y yo misma corto esos ciclos… o tu cuello, es igual. De todas maneras, en la siguiente vida todo vuelve a empezar.

En todos nuestros encuentros eres malo en algo. Malo cocinando, malo en la cama, mala persona… digo, tampoco es que yo sea una santa, pero por algo terminamos despedazándonos uno al otro ¿no? Tan sólo en nuestro tercer o cuarto matrimonio te dejaste convencer de ir a una expedición a la tundra, y además me obligaste a ir. Lo que no se pudrió lo dejaste incomible, y tienes que reconocer que fui piadosa contigo en esa ocasión, porque si yo no te hubiera acuchillado y abierto las tripas mientras dormías por ser lo único comestible que nos quedaba, el resto de la expedición te habría linchado. 

Míralo por el lado amable, cariño, al menos esa vez serviste de algo hasta que los demás fuimos rescatados. 

A veces tú has ganado. De hecho, si mal no recuerdo, empezaste esta idiotez y nos amarraste para siempre, cuando te volviste inquisidor y me arrojaste al fuego porque no quise ser tu amante. Porque yo ya estaba enamorada, y ahora por tu culpa jamás volveré a verle. 

Aunque tal vez tuvo algo que ver la maldición que te arrojé, gritando y agonizando mientras el aroma de mi carne quemada se cernía sobre el pueblo, mientras mi cebo y sangre se derretían de mis huesos… 


Pero lo peor vino en las siguientes reencarnaciones.


Nuestras familias eran creyentes al principio. De lo que fuera, pero creyentes de golpe de pecho. Y siempre llegaban a la -estúpida, puta, mil veces maldita- conclusión de que si nuestro karma (o como lo llamaran cada vez) era tan fuerte, seguramente era porque estábamos destinados a estar juntos. Y con bombo y platillo y fanfárricas bodas me volvían a encadenar a tu mil veces maldita esencia una y otra vez. Y una y otra vez terminan preguntando cómo demonios te rompiste el cuello por subirte a un banco, o qué hacías nadando de noche en pleno invierno, o porqué comiste nueces si eras alérgico.

Si hay algo que me gusta de este forzado nosotros, es lo mucho que estimulas mi creatividad. Algún día me encantaría arrojarte al espacio sin traje para ver cómo te congelas y resquebrajas, pero haberte encerrado en un congelador en el año en que se inventaron los eléctricos también fue muy divertido, sobre todo porque estaba apagado y el nocebo hizo todo el trabajo por mí. Debiste ver tu cara.

Al menos yo tengo imaginación, no como tú que sólo sabes prenderle fuego a todo (¡maldito pirómano ya supéralo!) 

Ni siquiera ahora que los matrimonios son más libres me libro de ti. Nunca falta la amiga pendeja o la tía entrometida que está convencida de que “haríamos una linda pareja”. Si no es de tu lado es del mío, y siempre convencen a todos de esa maldita conspiración cósmica que me impide ser libre y no volverte a ver. 

Siempre tomo venganza. Invitarlos a la cena de Año Nuevo y servirte en salsas de la región es un clásico, pero cuando tengo tiempo y fuerzas enterrarte en su jardín es todo un espectáculo, me volví muy buena sembrando evidencias. Eso lo aprendí de nuestro sexto matrimonio, aún no puedo creer que hasta el policía con el que te engañaba te creyera lo del cigarro en la cama -y yo ni fumaba.

Empiezo a pensar que eres masoquista. O fetichista. Digo, yo nazco sabiendo, pero siempre llega el momento en que tú recuerdas cuántas veces hemos pasado este infierno, así que también sabes. Y aún así, por más que suplico no tenerte cerca, por más que viajo y subo y bajo para no encontrarme contigo, ahí estás. Es como si te excitara descubrir de qué manera te mataré esta vez, si usaré veneno o si pisotearé tu cara hasta triturarla con el tacón de mi zapato. Estoy segura de que yo te he matado más veces de las que tú a mí. 

Supongo que pudo ser peor. Pudiste ser un raro de las patas o algo así.

Sé que algún día acabaremos bailando eternamente en el Infierno, pero no tengo prisa. Seguiré matándote en mis sueños hasta que pueda decapitarte en la vigilia una vez más. Seguiré soñando con el final mientras mis manos se cierran sobre tu cuello hasta que tu laringe cruja. Seguiré escapando de ti hasta que de verdad lo consiga, o hasta que pueda escupirte en la cara mientras los fuegos artificiales de mi sangre explotan desde mi garganta hasta tu ropa -si es que algún día sales del numerito del cerillo y el alcohol.

Destruyámonos hasta el fin. Hasta que no quede nada más, o hasta por fin reventar este puñetero hilo rojo que nos ata. 


Destruyámonos una vez y otra más, cariño.


miércoles, 26 de noviembre de 2025

Frankelda, La Tinta del Alma y el Amor al Arte

"Mi alma es tinta, y mientras siga escribiendo ¡yo seguiré viva!"


El sábado, como regalo de cumpleaños, una amiga me llevó al cine a ver "Soy Frankelda", la película precuela de la serie "Los Sustos Ocultos de Frankelda". Mi amiga es artista plástica y sabía que si alguien iba a apreciarla tanto como yo ese alguien es ella. 

No es broma, salimos llorando del cine. Y no sólo por la historia que es preciosa (ese y el del Joven Manos de Tijera son los únicos finales con el derecho de romperme el corazón) o por la increíble cantidad de referencias artísticas que te tienen jugando como niño a adivinar, desde el primer minuto. Monet, Remedios Varo, Alexandre Cabanel...  

 Salimos llorando porque -y ella no me dejará mentir- "Soy Frankelda" nos habló al corazón como nada lo había hecho hacía años.

Todas las ramas artísticas, incluso aquellas que parecen mas "comerciables", se enfrentan constantemente a la crítica y desvalorización. Y tal cual lo ilustra la película, esa desvalorización es peor cuando el artista es una mujer. Desde críticas hasta robo de nuestro trabajo -QUE CHINGUEN A SU TARJETA MADRE TODAS LAS IA's - pasando por estafas y negociaciones poco beneficiosas.

Artista: Kalisami


Casi siempre, la pedrada ha venido de quien más buscaste apoyo. De tu familia exigiendo que estudies algo que "sí te dé de comer", aunque te coma el alma. De tus profesores mandando a llamar a tus padres porque te sorprenden dibujando, sin entender que de otro modo no te concentras en un tema que ya han repetido hasta el aburrimiento. 

De esos esposos que no perdieron la oportunidad de robar tu trabajo, aprovechando los prejuicios de la época -Scott Fitzgerald chingándose los diarios de Zelda para El Gran Gatsby, Walter firmando con su nombre los cuadros de Margareth Keane, los editores publicando Frankenstein con el nombre de Percy Shelley sin que él defendiera a Mary... 

...pinche Piojustes te odio...
... te odio pinche gordo...
De esa amistad que se ofreció como lector beta y publicó tu borrador con su nombre en internet.

  De esa expareja que, cuando ya no quisiste volver, insultó tu     trabajo porque él nunca pudo escribir algo sin un ácido encima.

  De la editorial que te cobró la "oportunidad", y luego corrigió     tu texto con IA y le quiso meter portada generada. 

  Referenciando al villano de la película, pareciera que la vida      del artista está incesantemente envuelta en telarañas            pegajosas de desaprobación, avaricia e incomprensión, y que      la única salida es complacer a otros. Pero eso sólo es rendirse y dejarse devorar, y si no lo permitiríamos de un animalejo monstruoso como Procustes, menos deberíamos permitirlo de las arañas patonas de la inseguridad y la automatización. 

Artista: Danyael
He sufrido mucha incertidumbre todo este año, con la publicación de JACK enfrenté varios problemas y hasta groserías que me han desanimado mucho, hasta el punto de no saber ni en dónde estoy parada como autora. Frankelda y Herneval (además de darme mucha envidia por lo mucho que se aman) me revivieron las esperanzas y me recordaron quién soy, y porqué hago lo que hago. Porqué escribo. Porqué aún edito borradores viejos, o coso con el hilo de otras ideas las partes rescatables de otros, como en esas cobijas de retazos. Porqué existe éste pequeño rincón de internet que ahora sentiré como mi pedacito del Topus Terrentus, aún si no muchas personas llegan a leerlo. 

Escribo por mí. Porque es mi primer amor y mi pasión más grande. Escribo porque a veces duele, a veces enfada y a veces asusta. Porque así sea una línea o un capítulo entero, nadie más puede escribir mi visión del mundo más que yo, y si esa visión puede ser leída aunque sea por una persona, mejor aún. Y si tengo que pelear contra máquinas que vomitan historias vacías y personas ambiciosas que intentan aprovecharse, o envidiosas que intentan desanimarme, lo haré, porque yo tengo un alma, un estilo y una voz que nunca podrán replicar. 

Pinta por ti. Esculpe por ti. Graba, filma, actúa, compón, toca, canta, dibuja, baila POR TI. Sólo así encontrarás almas afines que aunque no tengan tu visión del mundo, estén dispuestas a ver, a escuchar, a sentir lo que tienes en el alma y leer su tinta invisible.

Remedios Varo - "La Creación de las Aves" 
(inspiración de la noble raza Tecotias, por cierto 💖)

jueves, 23 de octubre de 2025

La fantasía de lo macabro: la fotografía de Annie Bertram

(Entrevista publicada originalmente en Febrero de 2019 para Revista Oscvro)

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En algunas culturas, existe la creencia de que las cámaras fotográficas se roban el alma de las personas que retratan. Sin embargo, hay fotógrafos, auténticos artistas, que ponen su alma sin dudarlo en cada imagen. Ángeles y demonios, brujas y príncipes, personajes de fantasía y pesadilla han desfilado durante 20 años frente a la lente de la alemana Annie Bertram quien, en esta ocasión, comparte algunas palabras con nuestra redacción.

Hablemos sobre ti, ¿cómo inició todo? ¿Qué encendió la chispa?
Mi viaje comenzó hace mucho, cuando tomaba clases en la Hochschule für Grafik und Buchkunst en Leipzig, hace más de 20 años; pintaba antes de ser fotógrafa. En un cumpleaños me pidieron tomar una foto con una cámara profesional SLR y ahí fue donde comenzó mi fascinación. Inicialmente tomaba fotos de cementerios, lugares abandonados y gente gótica, para revelarlas en mi pequeño cuarto oscuro. Años después, conseguí una cámara digital y pude comenzar a editarlas en la computadora, lo que por fin me permitió combinar mis habilidades para pintar y fotografiar. Por ello me gusta llamarme "Artista de fotografía".
En 2003 publiqué mi primer libro “The colour of dreams”, seguido de mi libro de cuentos “Wahre Märchen” en 2008. Luego llegaron mis primeras exhibiciones en la Strychnin Gallery en Berlin, y en el HR Giger Museum en Suiza. 
Blutengel, Diary of Dreams, Diorama, In Strict Confidence y muchos más me han dado la oportunidad de colaborar con ellos para sus sesiones de promoción. En 2011 se publicó mi tercer libro “Obsolete Angels”, seguido de “Wahre Märchen 2” en 2014.
 
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Tu trabajo abarca de la fantasía a lo macabro, en su mayoría combinados en sorprendente armonía, ¿cómo consigues este contraste?
La vida tiene 2 caras, tenemos días soleados y felices pero también días tristes. La vida y mis sentimientos son lo que me inspira más.
 
¿Cuál ha sido tu mejor experiencia detrás de la lente?
Trabajé como voluntaria para la organización “Recover your Smile”, ofreciendo clases y sesiones fotográficas para pacientes con cáncer, para llevarles felicidad a mi manera. Esa fue mi mejor experiencia.

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Apelando a tu vanidad, ¿Cuál consideras que es tu mayor orgullo?
Ser capaz de desarrollar mi arte, a mi manera. Estoy orgullosa de lo que he logrado en los últimos 20 años, mis libros, las exhibiciones, la gente con la que he trabajado...

¿Qué te inspira? ¿Podemos encontrar alguna influencia en tu trabajo?
Me ispira la vida diaria y cuanto sucede en mi alma. Me gusta escuchar música en el proceso, lo que también ayuda.
 
¿Cuál ha sido el mayor sacrificio que has hecho en afán de conseguir tu sueño?
Durante una sesión sufrí un accidente horrible, estuve a punto de perder un dedo y tuvieron que hospitalizarme.

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¿Te has topado con algún obstáculo en el camino?
Casi todo viaje tiene obstáculos, tal vez es bueno tenerlos.

El año pasado (2018) pudimos apreciar tu colaboración con la banda Blutengel (Surrender to the Darkness) ¿veremos más videos con tu firma en el futuro? ¿Algún cortometraje o película?
Me encantaría hacer más videos en el futuro y estoy abierta a nuevas colaboraciones, aunque he realizado muy buenos proyectos en el pasado. 
 
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¿Hay algún sueño que te falte por cumplir?
Retratar a Brian Molko de Placebo.
 
¿Qué sigue para Annie Bertram?
¡Amar, vivir y crear!



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viernes, 22 de agosto de 2025

Historias de amor... ¿didas?

¿Cuánto del romance escrito por mujeres realmente le pertenece a las mujeres?

En el último par de años, el romance y sus subgéneros finalmente han vuelto a ganar terreno en las librerías; y tanto desde el fanatismo como desde la autoría eso me alegra profundamente... casi.

No me malentiendan, quien se ha pasado por aquí sabe que soy una romántica insufrible. Y me alegra ver que un género tan lleno de estigmas (que para colmo, es víctima del pink tax) tenga este resurgimiento tan merecido de la mano de autoras mujeres, peeeeero pareciera que para lograrlo se han hecho sacrificios bastante cuestionables.

Por poner el ejemplo más fresco, apenas hace una hora he visto en mis recomendaciones Firebird de Juliette Cross. Ambientado en una Roma alternativa con dragones (de la falta de originalidad reciente hablaremos después), un centurión y su esclava-concubina dacia se enamoran. Por poner el ejemplo más viejo, la portada de Haunting Adeline pareciera romance gótico con fantasmas, pero se trata de una chica que se enamora (?) del acosador asesino que se mete a su casa cuando quiere. Entre medias, existe una cosa que se llama Mafia Romance, que por algún motivo encuentra bastante deseable ser secuestrada por la Bratva y rescatada por la Cossa Nostra - u olvidarse del rescate y disfrazar de BDSM lo que en realidad es un método de tortura, con la excusa del consentimiento dudoso. Y todo ello aderezado con escenas de sexo cada diez páginas, que o todas son iguales o cada una es más inverosimil que la anterior. 

Sé que lo último suena bastante puritano, pero el sexo mal escrito es el menor de los problemas. De hecho, como ya es un tema muy tocado ni siquiera me voy a adentrar en el exceso del mismo para compensar la falta de trama y desarrollo técnico. El verdadero problema es que para ser literatura femenina, el nuevo romance en realidad está cada vez más cerca y más a favor del machismo más viejo y rancio. 

Dinámicas de poder y diferencias de edad tan desiguales como el sueldo que perciben tú y tu colega hombre. Aceptación y romantización de conductas violentas o peligrosas que van desde el acoso hasta el uso de armas blancas o de fuego como juguetes sexuales (como si a la idiotez le faltasen ideas...), protagonistas mujeres que renuncian casi por completo a su autonomía (o que por ser menor de edad o víctimas de trata NO LA TIENEN) para que el interés romántico las rescate o mantenga...

Literalmente todo lo que el feminismo ha luchado por cambiar o erradicar durante años, ahora se nos está vendiendo como algo deseable. Porque el tipo será un jefe de la mafia buscado por narcotráfico y homicidio, pero ¡hey, le compró la joyería entera donde solía trabajar! Podrá ser el conquistador que diezmó al pueblo de la chica, pero ¡mira que pectorales! O podrá amenazarla de muerte desde el segundo en que la conoció pero ¡oh, ha abierto en canal al ex que -increíblemente- la trataba aún peor!

Y esto sólo enfocándonos en el Dark Romance, pero en otras historias tenemos relaciones que directamente empiezan con un acostón sin saber ni el nombre del otro, o historias en las que durante todo el bendito libro el "interés romántico" es incapaz de interactuar con el/la protagonista sin ser cínico o un pasivo-agresivo que no puede dejarle a la otra persona un consejo que no venga con un insulto a su forma de hacer las cosas; y que a pesar de estos tratos y groserías se enamoren. Y para echar sal a la herida, hay un tercero en discordia que sí está interesado y trata bien al/la protagonista -puede que incluso ya estuvieran juntos de principio- y o se queda con un palmo de narices o termina convertido en el personaje más aborrecible de la trama, para justificar la existencia del verdadero interés romántico.

Y así, buscando crear al siguiente Darcy terminan reproduciendo a Heatcliff o a Catherine Dollanganger. Diferentes tonalidades del mismo color.

Que sí, todos estos libros están escritos por mujeres, pero eso no parece influir un cambio positivo; algunas incluso son personas bastante perturbadas (ni me voy a meter en eso, pueden ver la información aquí) y todas se escudan en el argumento de "sólo es ficción / es un fetiche / son gustos". Sin embargo, para que estas historias lleguen hasta nuestros libreros hay toda una maquinaria editorial que rara vez es conducida por mujeres.

Para que un libro llegue a tus manos lo primero es que una editorial acepte el manuscrito, y desde ahí ya nos falló el primer filtro. Con tal de conseguir una rebanada del pastel de la fortuna, incluso sellos de renombre son capaces de aceptar lo primero que les llegue con tal de que lo puedan etiquetar como el género de moda. Tras los procesos de edición y corrección (que deberían servir de segundo filtro) y la maquetación (en la que se eligen esas portadas inofensivas de color rosita que esconden tanto mugrero) se lleva a cabo la publicidad, y si había un chance de al menos vender el libro con las debidas advertencias o enfocar la publicidad a un demográfico adecuado, se lo venden a quien sea, anunciándolo con los tropes más populares del momento. Ya ni se molestan en poner la reseña. 

En cuanto a los círculos y certámenes editoriales liderados por mujeres, sorprendentemente varios resultan alérgicos al género del romance, lo cual sólo alimenta el problema, pues al negarse a participar también nos privan de la posibilidad de elegir mejores historias con perspectiva femenina -a menos que sean sáficas y a éstas francamente no me les acerco. Ésto en particular lo escribo desde mi propia experiencia buscando editorial para Meridienne, espero que no todas sean así.

Como siempre, la responsabilidad final recae en el lector, pero si desde un principio las lectoras no tenemos la oportunidad de realmente elegir mejores historias de amor, ¿en serio nuestra única opción es elegir de los males el menor?

Igual me niego a terminar este ¿ensayo? ¿reflexión? con una nota negativa, así que si algo puedo aportar es que sí, sí hay historias de romance nuevas, hechas por mujeres y bien hechas. La cuestión es que la mayoría optan por la autopublicación o por editoriales pequeñas, pero sí existen. Si tengo la oportunidad recopilaré algunas de ellas, sólo ténganme paciencia. 

Y mientras les pido, de una romántica a otra, que elijan sus lecturas con conciencia y responsabilidad. Que la censura es menos y ya podemos leer cosas explícitas y sexys en paz, ¡Aleluya por eso! pero que eso no nos nuble el juicio de permitir que nos metan ideas retrógradas sólo porque nos las sirva un protagonista inspirado en Andy Biersack. 



martes, 29 de abril de 2025

Grettel

 -¿Estás herido, terroncito?

Sosteniendo una linterna de las antiguas de aceite y envuelta en un chal de color rosa, la mujer que se había asomado al hueco fangoso donde los grandes lo habían tirado después de acorralarlo hasta el bosque en las bicicletas y golpearlo le extendía una mano con sortijas relumbrantes en cada dedo, que el niño tomó desesperado, hipando las últimas trazas de un llanto humillado y asustado.

Lo que pintaba para ser el Halloween más horrible de su corta vida parecía haber llegado a su fin con esas tres palabras. Desde que se mudaron ahí, los grandes -tres buscapleitos de los grados superiores en la escuela- la habían tomado contra él, por venir de fuera, por su acento, por su ropa… por no tener mamá. Y para colmo papá murió una semana atrás, dejándolo con una madrastra con la que no se terminaba de llevar – no era mala con él, pero aún estaba demasiado deprimida para prestarle atención; de otro modo los grandes no se le hubieran acercado, ni robado su mochila con sus cosas y los pocos dulces que acababa de juntar. Temblaba de frío, y tanto su disfraz de fantasma como la ropa de debajo habían acabado hechos una desgracia de lodo y cosas pegadas. Sabía que era el bosque circundante a la ciudad, pero las únicas luces venían de la luna llena entre las ramas y de la linterna de la mujer, que ahora lo cubría con su chal -podía jurar que el suave tejido olía a caramelo- y se lo llevaba de ahí cuanto antes, con palabras tiernas para calmarlo.

No tardaron mucho en llegar a una cabaña pequeña, iluminada por la luna de tal forma que parecía galleta espolvoreada de azúcar, con las ventanas irradiando una cálida luz ámbar. Desde afuera parecía que había muchas luces encendidas, pero una vez dentro pudo ver que sólo había una chimenea encendida al fondo de una única habitación, sobre la cual hervía una olla muy grande y tapada que despedía un olor desagradable.

-Ignora eso, terroncito, es solo un guiso quemado – la mujer lo sentó en la cama y le sirvió una taza de humeante chocolate y bizcochos de calabaza, para correr de vuelta a la olla y removerla un rato. – ¿Pero qué hacías tú solo en el bosque? ¿Y tus amigos?

La última pregunta se sintió como un pinchazo en el corazón, y el niño trató de ahogarlo con un trago al chocolate, pero el líquido pareció terminar de derretir las palabras congeladas en la garganta que los adultos a su alrededor estaban muy ocupados para oír, y sin poder detenerse le contó todo desde esa noche hacia atrás. La mujer lo escuchaba sin dejar de hacer cosas a su alrededor, como volver a llenarle la taza, sacar una pijama seca de un cajón y quitarle los zapatos y el disfraz de fantasma hecho jirones para dejarlo secar en el respaldo de una silla junto al fuego. En otras circunstancias hubiera protestado y dicho que ya no era un bebé, pero por dios que se sentía tan bien importarle a alguien después de tanto…

Sólo lo interrumpió un golpeteo metálico bajo sus pies, al que la mujer contestó con furiosos zapateos.

-Se metieron unas ratas al sótano -le explicó sonriendo, mientras al fin tomaba asiento a su lado y lo acomodaba en la cama. -Hacen ruido en la alacena, pero ya les llegará la hora. Y dime, ¿porqué estabas en ese hoyo?

El niño no respondió enseguida, apretaba en sus manos la suave sábana de franela para darse valor:

-Los grandes... dicen que hay una bruja en el bosque… -la respiración se le aceleraba de sólo pensarlo, sintiéndose acorralado una vez más por el solo recuerdo- dijeron que querían verla y me echaron como carnada. Para que me coma.

- ¿Aún dicen esas cosas? - la carcajada de la mujer llenó la habitación y la nostalgia llenó sus ojos. -Recuerdo que decían lo mismo cuando yo era niña …

- ¿Y sí? -la mujer acarició su cabeza con cariño, arañando levemente el cuero cabelludo con las uñas.

-Ya no. Un par de ladrones la quemaron hace muchos años, con todo y su casa, y se llevaron sus tesoros. – La mirada de su anfitriona se perdió mirando por la ventana hacia la pálida luna de octubre. – Sabes, uno nunca debe meterse con las brujas. Si les robas te cae una maldición, y si matas a una estarás condenado a tomar su lugar en las legiones de las sombras…

El niño tragó en seco, sintiendo el estómago repentinamente hueco pese a haber acabado con los bizcochos de calabaza. No sabía si era por el relato o por la forma en que la sonrisa de la mujer se disolvió en una respiración pesada y los ojos, abiertos de par en par, le brillaron con una chispa de inconfundible odio…

-Pero también hay brujas buenas, ¿verdad? Eso dice mi madrastra…

-Lo intentan. Te juro que lo intentan -cuando le volvió a sonreír, la expresión nuevamente suave de pronto le pareció una máscara. Le acomodó la almohada y lo arropó con el chal rosa sobre la colcha. El aroma a caramelo lo reconfortó tanto que los párpados le pesaron enseguida – Descansa, terroncito. Alguien vendrá por ti en la mañana.

 

Pero en la mañana lo despertó el rocío.

No estaba en el hueco, pero tampoco en la cabaña. Despertó hecho un ovillo entre las raíces de un árbol, con el disfraz de fantasma aún puesto y a sus pies, su mochila y la bolsa con dulces. El sol apenas comenzaba a salir, abriéndose paso en la bruma.

¿Cómo llegó ahí? ¿Lo había soñado todo? Quizás huyendo de los grandes se había tropezado y golpeado la cabeza. O se había cansado y desmayado ahí…

El timbre aterrorizado en la voz de su madrastra hizo eco en todo el bosque; sólo entonces fue consciente de las voces a lo lejos, clamando su nombre y los de los grandes. Muy pronto la pudo ver, linterna en mano, con la misma ropa del día anterior, el pelo revuelto, las botas sucias de fango y la desesperación en la mirada ojerosa e hinchada, que se esfumó en cuanto hicieron contacto visual.

- ¡Hansel! -su madrastra se arrodilló a su lado, hecha un mar de llanto y abrazándolo con tanta fuerza que creyó que le rompería un hueso. -perdóname… debí venir contigo, perdóname…

Se dejó abrazar, y se permitió abrazarla, sintiendo el alivio relajar sus músculos y sus dedos cardar su cabello. El niño cerró los ojos, y dejó las lágrimas correr también, sintiéndose a salvo al fin.

Pero la paz que habían empezado a sentir se disolvió en el grito agudo que llenó el bosque, y que convocó a la horda de vecinos y policías que habían acudido a buscarlo. Ambos se quedaron quietos por un rato, hasta que sin soltar el abrazo su madrastra se echó las bolsas al hombro y lo cargó para acercarse con cautela a la fuente de los gritos, a un desnivel algo alejado de donde estaban. Ahí, renegrido de ceniza y semi destruido, había un casco de chimenea, y un hueco con suelo de madera que tal vez fue un sótano en mejores tiempos.

- ¡Aléjense! - gritaban los oficiales, uno de ellos, rodeando el lugar con cinta amarilla. Los perros aullaban a la par de las vecinas horrorizadas. El niño trató de ver, pero su madrastra le tapó los ojos, haciendo que volteara hacia atrás.

Ahí, con su dulce sonrisa, sus dedos y el chal rosa batidos de rojo, estaba la mujer de la cabaña.

No dijo nada. Sólo le guiñó un ojo y con un dedo sobre sus labios pidió silencio, antes de darle la espalda y recoger del césped las tres cabezas cercenadas de los grandes. 

La siguió con la mirada hasta que se perdió en la niebla, dejando un rastro rojo como el jarabe de cereza tras de sí. 

miércoles, 15 de enero de 2025

¡Noticias!

¿Debí escribir esta entrada mucho antes? Probablemente sí.

2024 resultó ser un año de extremos para mí. Canté victoria muy pronto y a mediados de año me rompieron el corazón -y ésta vez me lo gané. Entré a un trabajo en el que a veces tengo tiempo para escribir y a veces no sé ni cómo me llamo. Estuve deprimida por meses. Fui a un concierto en diciembre por primera vez en seis años. 

Y en medio de todos estos eventos, finalmente conseguí la publicación de mi libro.


La euforia y la ansiedad se me combinan en el cerebro. Me abruma pensar en todas las nuevas responsabilidades que llegan con este tan anhelado sueño, y me entristece que la persona con la que más quería compartirlo ya no esté conmigo. Pero también me emociona pensar en que después de tanto sufrimiento -computadoras virulentas, lectores beta hijos de puta, bloqueos de escritor, una pandemia y la imposibilidad de conseguir editor EN MI PROPIO PAÍS- un sello editorial me tendió la mano para cumplir el sueño de mi vida. Lo que implica tener un perfil oficial en su página, en el que escriba de vez en cuando.  Lo voy a intentar, pero no se me ocurre nada que pegue con la seriedad que se espera de un escritor profesional. 

Cuando llego aquí, a mi blog, a mi casita, las palabras fluyen como siempre, así que este blogsito viejito (que en febrero cumple 10 años -¿¿pero en qué momento??) seguirá en pie. Si lo pudieron notar, ahora hay dos autores en el perfil: mi yo de siempre (Damisela) y la nueva yo profesional que escribe estas líneas. En este segundo perfil pueden escribirme sin problemas.

Mi libro se llama Jack, justo como el cuento que está publicado aquí. Ese cuento se convirtió en una semilla que creció y ramificó en una historia mucho más extensa, regada con música punk y podada con muuucha paciencia e insistencia. He hecho incluso la portada, que no es por nada pero me ha quedado brutal. Mi único coraje es que mi ídolo Carlos Ruiz Zafón partiera de este mundo a la semana de ponerle el punto final, así que mi sueño de conocerlo y echar tertulia de nuestras respectivas obras será para otra vida, pero si ustedes quieren leerlo y platicar, estaré más que complacida. 

Por último, y sé que esto no es algo muy común, dejo aquí los enlaces para que lo consigan, y mis perfiles de Instagram y GoodReads para que platiquemos más a gusto. Seguiré publicando por aquí de vez en cuando. Gracias a ustedes por el apoyo y el cariño :)

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GoodReads
Librerías Gandhi
Librerías Gonvill
Editorial ExLibric

Hilo Rojo

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